Escondido en la campiña de Kent,
Boys Hall es uno de esos lugares que parecen un secreto bien guardado. Esta mansión del siglo XVII convertida en hotel boutique conserva los paneles de madera, los suelos que crujen y las chimeneas encendidas, con un toque justo de lujo actual: sillones de terciopelo, rincones a la luz de las velas y bañeras exentas de las que cuesta salir.
La creciente reputación de Kent como región vinícola no es casualidad, y desde Boys Hall se llega fácilmente a algunos de sus mejores productores, como Chapel Down, Gusbourne y Westwell. Aunque no hace falta ir muy lejos para disfrutar de una buena copa. La carta de vinos del restaurante está cuidadosamente seleccionada y da protagonismo a los productores locales; acompaña a la perfección una propuesta de cocina británica de temporada, con un toque refinado.
No es el típico hotel entre viñedos, pero tampoco lo necesita. Boys Hall es para quienes quieren beber bien, dormir a pierna suelta y empaparse de siglos de historia con cada sorbo.
9.4 superb
Precio desde:
$ 295 / noche