Basta echar un vistazo a
Casa do Santo para entender por qué esta joya escondida del valle del Duero merece un lugar en la lista de cualquier amante del vino. Situada en un viñedo en plena actividad, ofrece vistas panorámicas al río y a las laderas escalonadas. Esta pequeña finca familiar conserva la serena belleza y las ricas tradiciones de la región.
Su encanto está en las habitaciones auténticas, que reflejan el carácter de la antigua casa de campo; los desayunos caseros, preparados con ingredientes locales; y una hospitalidad cálida y cercana que hace que uno se sienta como en casa desde el primer momento. Aquí, los días transcurren paseando entre las viñas, probando los vinos de la finca o, simplemente, disfrutando del paisaje con una copa de oporto blanco en la mano. Es uno de esos lugares de los que se sigue hablando mucho después de marcharse.
9.5 exceptional
Precio desde:
$ 131 / noche