A medio camino entre un relais vinícola, un refugio de diseño y un proyecto que recupera el vermut,
Borgo Isolabella se abre paso con personalidad propia. Está en Loazzolo, junto a la bodega Isolabella della Croce, en un entorno de viticultura de laderas escarpadas. Los huéspedes pueden participar en catas de la finca y descubrir una tradición vermutera recuperada, cuyas raíces se remontan a una receta a base de Moscato lanzada por primera vez en 1870.
El conjunto es pequeño y está muy bien pensado: siete unidades, repartidas entre habitaciones y apartamentos, con materiales naturales, baños luminosos y un estilo sobrio que deja que el paisaje tenga mucho protagonismo. Los apartamentos ofrecen más independencia, y la piscina de agua salada invita a esas tardes tranquilas que pueden dar al traste con cualquier plan de visitas.
Es una buena opción para quienes buscan una estancia en el Piamonte menos previsible que las de los destinos vinícolas más conocidos: elegante, algo inesperada y dedicada de lleno al placer de beber bien.
9.2 superb
Precio desde:
$ 202 / noche