STRUČIĆ WINERY ESTATE se aleja de la fórmula habitual de hotel-bodega y apuesta por una estancia más íntima. En la región vinícola de Ludbreg, al norte de Croacia, todo gira en torno a una villa de cuatro dormitorios con vistas al lago, terraza y chimenea. Hay espacio de sobra para disfrutar del fin de semana a vuestro aire, sin horarios ni planes marcados.
Su vínculo con Stručić Boutique Winery le da más personalidad que a un simple alquiler rural. El vino forma parte del entorno, no es un mero adorno, y eso se nota: el lugar ya parece unido al paisaje antes incluso de descorchar la primera botella.
Aquí apetece alargar la cena al aire libre, sin que nadie tenga prisa, mientras los viñedos ponen el telón de fondo a toda la estancia.
9.5 exceptional